El alperujo: mucho más que un residuo

El alperujo: mucho más que un residuo

El proceso de extracción del aceite, al igual que cualquier proceso de fabricación produce residuos y subproductos. El principal residuo que produce la producción del aceite de oliva es el alperujo, la gestión de este residuo es de suma importancia debido a su alto impacto ambiental. En este blog te contamos qué es, de qué está compuesto y para qué puede aprovecharse.

En esta imagen podemos ver una balsa de alperujo

Qué es el alperujo

El alperujo se trata de un subproducto de la producción de aceite de oliva obtenido durante el proceso de centrifugado de la aceituna en la almazara, el cual presenta grandes problemas debido a su alta fitotoxicidad por lo que debe de ser gestionados de forma adecuada.

Está compuesto por los restos de aceituna que quedan tras la molturación, hueso y principalmente agua, es decir, todo lo que queda después de la molturación una vez extraído el aceite de oliva.

Las orujeras son las encargadas de revalorizar este subproducto, del cual obtienen aceite de orujo, biomasas; hueso de aceituna y orujillo, contribuyendo así a la economía circular del aceite.

 

Es evidente que el procesado de alperujo es un eslabón importante de la cadena de valor del sector oleícola, ya que permite valorizar los subproductos del proceso, que actualmente supone un coste para las almazaras y un perjuicio para el medioambiente.

Composición química

Su composición viene dada de partes de la aceituna, pero también con restos del aceite de la misma. Cuenta con una parte más sólida que será el orujo y otra un tanto más líquido que es el alpechín. Entre sus propiedades destaca un alto contenido de agua del 56%. Además, cuenta con un PH de 5,4 y ácido. También la materia orgánica es protagonista ya que se eleva con un 91%. También cuenta con una cantidad significativa de aceite residual que posteriormente se extraerá para ser refinado.

Tratamiento y gestión del alperujo

Como hemos comentado antes, es muy importante gestionar este residuo de manera correcta ya que, de no ser así, puede provocar graves contaminaciones en suelo y agua.

El primer paso es transportar la masa desde las almazaras a las plantas orujeras, los encargados de este proceso son grandes camiones preparados para ello.

Una vez la masa se encuentra en la planta orujera lo primero que se debe hacer es secarla. Para el secado del alperujo, primero se acumula en balsas al aire libre para eliminar parte de la humedad por evaporación natural y luego se termina el proceso de secado en un secadero de aire caliente.

Una vez finalizado el proceso de secado del alperujo, en el que se reduce considerablemente su contenido de humedad, se procede a la fase de extracción del aceite residual. Este paso es fundamental, ya que el alperujo aún contiene una pequeña cantidad de aceite, que puede recuperarse mediante un proceso de extracción.

Tras la extracción del aceite, se extrae también el hueso de la aceituna que se utilizará como combustible.

Lo que queda del alperujo es una mezcla de residuos sólidos y una pequeña cantidad de materia orgánica. Este residuo sólido seco, conocido como orujillo, tiene un bajo contenido en humedad y un alto poder calorífico, lo que lo convierte en un excelente recurso energético.

Usos y aplicaciones

Una vez que el alperujo está procesado tiene un numerosos usos y aplicaciones:

- Aceite de orujo: el alperujo tiene un pequeño porcentaje de aceite, no más del 2% ya que en las almazaras se utiliza el método de doble extracción, mediante el cual, se centrifuga la masa molturada dos veces.

Este aceite que se extrae del alperujo es un aceite que se debe refinar para poder ser consumido. Ya que su acidez es muy alta y sus cualidades organolépticas nada agradables. Pasa por un proceso en el que mediante procedimientos químicos se le retiran las impurezas y turbidez, se neutraliza la acidez, y decolora. Por último, se mezclará con un pequeño porcentaje de aceite de oliva virgen extra y se comercializará como aceite de orujo de oliva.

- Residuos de huesos de aceituna: El hueso de la aceituna está compuesto principalmente por celulosa y una pequeña cantidad de aceites. Gracias a estas características, los huesos de aceituna son altamente aprovechables, ya que poseen un valor energético elevado, una estructura resistente y propiedades químicas que los hacen aptos para varias industrias. Uno de sus usos más comunes es como fuente de biomasa. Debido a su alto poder calorífico, se utilizan en sistemas de calderas y estufas, generando calor y energía de forma más limpia y renovable.

 - Orujillo: Tras separar el aceite, y el hueso de la aceituna de la mezcla queda un último residuo llamado orujillo. El uso más común y extendido del orujillo es como biomasa para la generación de energía térmica y eléctrica. Debido a su bajo contenido de humedad y su alto poder calorífico, el orujillo es una fuente de combustible renovable ideal para su uso en calderas industriales.

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